La terapia visual para niños: diagnóstico

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¿Qué es terapia visual?

La terapia visual es un programa de ejercicios visuales no quirúrgicos, personalizados y realizados por un optometrista comportamental. Esta serie de actividades específicas están pensadas para corregir problemas de visión.

En el caso de los niños, la mala ortografía, la baja velocidad o comprensión lectora y la dificultad a la hora de copiar o memorizar textos, pueden esconder problemas de percepción y eficacia visual con una considerable disminución del rendimiento en la escuela.

Así, gracias a la terapia visual el menor conseguirá mejorar las habilidades visuales necesarias para aprovecharse de un rendimiento visual superior.

Problemas de visión en niños que la terapia visual puede corregir

Si considera que su hijo tiene un problema de visión que está afectando a su rendimiento en el colegio o instituto es mejor prevenir con suficiente anticipación y programar un examen de la vista para descartar otras posibles patologías como por ejemplo la miopía, hipermetropía o astigmatismo.

Si el examen de vista básico indica que el menor no necesita gafas o que no ha aumentado el grado en su patología y que además cada ojo tiene una agudeza visual de 20 / 20, hay que tener en cuenta que todavía puede existir algún problema visual, ya que la tabla optométrica que se utiliza en estos exámenes rutinarios únicamente prueba la visión de lejos de la persona, pero no tiene en cuenta otros aspectos básicos del rendimiento visual.

Pruebas optometría infantil

Para un análisis más exhaustivo del menos menor, también sería necesario solicitar las pruebas que evalúan las habilidades de visión para lograr una lectura eficiente y además un examen de la vista completo con un optometrista.

Los exámenes que se hacen para diagnosticar problemas de visión no refractivos son diferentes a los exámenes de vista de rutina que hacen la mayoría de los optometristas y oftalmólogos. Por lo regular, son más largos e incluyen una serie de pruebas para evaluar la alineación de los ojos, la percepción de la profundidad, el enfoque, los movimientos oculares y las habilidades visual-motoras y perceptivo-visuales. Así, al final de todas las pruebas, se podrá facilitar los resultados de las pruebas y el estado en el que se encuentra la visión del menor.

Si el resultado indica que el menor tiene algún problema de visión, se le recomendará un programa de terapia visual con la duración estipulada y una las tasas de eficacia para el tipo específico de terapia visual que se está recomendando. Además, es importante preguntar cuáles son los criterios que se han utilizado para definir la eficacia del tratamiento.

Solo con la máxima implicación de todas las partes será posible poder avanzar en la terapia del menor y dar respuesta al grado de complejidad de la misma para llevar sus habilidades visuales al máximo nivel.

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